Las 10+1 curiosidades en unos Juegos Olímpicos de Invierno

 

sochi

Estas semanas se presentan apasionantes y con alguna que otra polémica. Sí señores, han empezado losJuegos Olímpicos de Sochi ’14. Aún no sabemos sipasaran a la historia por sus resultados, pero de momento sí que han pasado a la historia por ser los más caros y polémicos. El mismo día de la inauguración, el gigante, Google, plantaba cara al Presidente Putin con la originalidad y creatividad que los define, un nuevo doodle dedicado a los Juegos Olímpicos de Sochi ’14. Como en todos los Juegos hay detractores y seguidores, veremos que nos deparan estas apasionantes semanas.

Sin embargo, las anécdotas que pueden depararnos aún están por venir, quién sabe si más adelante en otros post de diezmasuno les haremos un pequeño homenaje. De momento os quiero dejar con las más estrambóticas y curiosas anécdotas,a pesar de que pensáramos que esto no pudiera ocurrir en competiciones oficiales, donde todo está más que planificado, ¡atentos a la lista!.

Steven Bradbury

10) El patinador con suerte

El “short track” es un de los deportes más espectaculares y no tan conocidos de todo el programa olímpico. En la final de esta especialidad en Salt Lake City 2002 se vivió un desenlace inesperado incluso para su protagonista, que dicho sea poco confiaba en sus posibilidades. El corredor australiano Steven Bradbury logró meterse en la final de esta especialidad contra todo pronóstico. Pero su hazaña no empezó en semifinales. En cuartos de final estuvo a punto de quedar eliminado, pero la descalificación de un corredor canadiense le permitió acceder a semifinales. Una vez en semifinales, y ya en la última vuelta iba clasificado el quinto (hay que destacar que como mucho en esta modalidad hay seis patinadores). Una colisión entre tres patinadores le permitió alcanzar la segunda posición y acceder a la final. A estas alturas, nadie podrá decir que el bueno de Bradbury no era un tipo con suerte. Pues bien, contra todo pronóstico se coló en la final, pero lo mejor estaba por venir. Como era de esperar los favoritos luchaban entre ellos, mientras el bueno de Bradbury quedaba cada vez más rezagado, para él la final ya era una victoria. Pero en la última curva de la última vuelta, se produjo el milagro. En la lucha que mantenían los líderes hubo un contacto y Bradbury veía como los cuatro primeros patinadores se deslizaban por el frío hielo de Salt Lake City. La agilidad de Bradbury le permitió esquivarlos y para sorpresa del mundo entero, empezando por él mismo, cruzó la meta en primer lugar, alzándose con la medalla de oro, la primera para Australia en unos Juegos de Invierno.

El video no tiene desperdicio:

patinaje-parejas

9) Lío de parejas

En Salt Lake City 2002 tuvo lugar uno de los mayores escándalos de la historia olímpica. En la competición de patinaje artístico en parejas se preveía un duelo estelar entre la pareja rusa formada por Elena Berezhnaya y Anton Sikharulidze y la pareja canadiense integrada por Jamie Salé y David Pelletier. Como estaba previsto, ambas parejas hicieron su programa corto a la perfección. La controversia llegó en el programa largo donde los rusos que patinaron primero hicieron un buen ejercicio pero con algún que otro fallo. Cuando fue el turno de los canadienses, éstos rozaron la perfección a ritmo de “Love Story”. El oro parecía clarísimo para la pareja canadiense, sin embargo, los jueces otorgaron el oro a la pareja rusa, ante el descontento y la atonía del público y prensa allí congregados. A partir de ahí existieron todo tipo de rumores y quejas, así fue como el COI decidió abrir una investigación. ¿Qué pasa cuando se remueve algo? Que todo sale, y así sucedió. La jueza francesa Marie-Reine Le Gougne acabó reconociendo que había favorecido a la pareja rusa presionada por su federación, así los rusos votarían a la pareja francesa, firme candidata a la victoria final. Pero la decisión de los jueces ante este suceso no se quedó atrás. Actuaron de la manera más política correcta de actuar, medalla para las dos parejas.

Así fue como en los juegos olímpicos de invierno de Salt Lake City en la modalidad de patinaje artístico en parejas hubiera dos ganadores olímpicos.

Anders

8) Más vale tarde que nunca

En la primera edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en 1924 en Chamonix, un joven llamado Anders Haugen finalizó en el cuarto puesto en la prueba de saltos de esquí, por detrás de los noruegos, que eran los favoritos (por cierto, Haugen también era noruego, pero emigró de joven a Estados Unidos). 50 años más tarde un historiador deportivo se dio cuenta de un error en el cómputo de puntos: el noruego Thorleif Haug que terminó tercero, pero la medalla de bronce debió ser para el americano.

A la edad de 85 años y ya muy anciano, Haugen recibió su medalla de bronce por parte de la hija del entonces ya fallecido Thorleif Haug en una ceremonia especial, organizada en Oslo en septiembre de 1974. Seguramente nunca en la historia vuelva a suceder que un deportista tarde tanto en recibir una medalla. Lamentablemente solo pudo disfrutar de esa medalla 10 años ya que en 1984 Haugen traspasaba, eso sí, con su más que merecida medalla de bronce.

Ross

7) Malas influencias

En los juegos de Nagano de 1998 el snowboard formaba parte del programa olímpico por primera vez en la historia. Precisamente eso, debió pensar el ganador de dicha especialidad el canadiense Ross Rebagliati que se proclamó primer campeón de snowboard en unos Juegos de Invierno. Sin embargo, el problema le llegó en el control antidoping ya que Rebagliati dio positivo por marihuana. Como ya os podéis imaginar el Comité Olímpico desposeyó de inmediato al canadiense de su medalla. Unos días más tarde, el Tribunal de Arbitraje Deportivo del COI revocó la decisión debido a los amplios argumentos del canadiense. Rebagliati aseguró al Tribunal de arbitraje que no había fumado marihuana, claro, ¡no os penséis que lo iba a reconocer! En su declaración afirmó que no había fumado desde hacía varios meses alegando que los restos encontrados en su orina eran debidos a su frecuente exposición a ambientes donde se consume dicha sustancia. Ni Cicerón se hubiera atrevido a rebatir dichas afirmaciones por lo que el Tribunal falló a su favor y se decidió volverle la medalla de oro que había ganado unos días antes. De esta manera Rebagliati contribuyó a confirmar todos los estereotipos acerca del snowboard… ¡menuda fiesta de despedida de sus colegas se debería pegar Rebagliati unos días antes de los Juegos Olímpicos! Desde entonces el canadiense perdió sus patrocinadores, no volvió a representar a su país y el Comité Olímpico Canadiense nunca más utilizó su imagen. Estados Unidos lo mantuvo varios años en su lista de personas que no puede recibir por vía aérea y la televisión pública hizo una serie televisiva basada en su persona, donde es retratado como un perdedor total. Rebagliati les demandó y recibió una muy buena cantidad de dinero. Ahora Rebagliati se dedica a la política por el Partido Liberal.

jamaica

6) No woman no cry

Imaginaos dos canadienses en Jamaica de vacaciones. No, no es un chiste de esos fáciles. Es la historia que sucedió en 1987, cuando dos canadienses se encontraban de vacaciones en Jamaica y presenciaron una carrera de carros sobre tierra, muy popular en ese país. Ellos venían de las blancas montañas canadienses y les recordó al bobsleig. Fue entonces cuando se les ocurrió la fenomenal idea de crear un equipo jamaicano de bobsleigh para competir en los Juegos Olímpicos de Calgary ’88. Menuda idea, creeréis. Pues bien ellos lo llevaron a cabo y tras un montón de dificultades un equipo de bobsleigh integrado por cuatro jóvenes militares jamaicanos participó en los Juegos de Calgary ’88. El equipo jamaicano fue la atracción mediática en esos Juegos, ya no por lo exótico de su presencia sino por el espectacular accidente que sufrieron y con el que terminó su participación en esos Juegos. Lo curioso y peculiar de esta historia es que sirvió de inspiración para una famosa película de Disney Elegidos para el triunfo (Cool runnings, 1993) del director Jon Turteltaub. Desde entonces Jamaica continua participando en competiciones mejorando en cada una de ellas sus resultados hasta que en 2002 un equipo de bobsleigh a dos se proclamó campeón del mundo de esta especialidad. No podremos decir que aquellos aventurados canadienses no tuvieron buen ojo en su decisión.

Eddie the eagle

5) Eddie, “El águila”

Seguramente si nombro a Michael Edwards, pocos sabréis a quien me refiero, aunque tenga nombre de motorista. Pues bien Michael será siempre conocido como Eddie “El Águila” y tiene una peculiar historia. Este joven de 22 años y con un aspecto más parecido a Woody Allen que a un deportista, era un espabilado albañil británico. Siempre había querido representar a su país en unos Juegos y fue entonces cuando tuvo la magnífica idea de buscar un deporte que no tuviera británicos que le pudieran hacer sombra. Pensad dónde encontró ese nicho para unos Juegos de Invierno… pues sí, en los saltos de esquí. Imaginaos al pobre Eddie a punto de saltar. Él llegó a declarar: “Cuando estoy arriba, esperando mi momento, pienso siempre en un millón de razones para no saltar. Es un trabajo intenso, vivir con el miedo de que el próximo puede ser el último”. La verdad es que Eddie con unos cuantos saltos tuvo bastante para que el Comité Olímpico Británico aceptara su invitación. Una vez en Calgary ’88 y con apenas un salto de 70 metros le sirvió para clasificarse el 55 de entre 56 participantes, ya que un francés se rompió una pierna. Eddie cumplió su sueño y desde los Juegos fue apodado “El Águila” y pasó a ser una celebridad en Gran Bretaña. La historia de Eddie está plasmada en una película, Eddie the Eagle. Desde entonces el COI decidió endurecer las condiciones de participación en los Juegos.

Karl_Schranz

4) En ocasiones veo figuras extrañas

Karl Schranz fue uno de los mejores esquiadores de la historia, aunque sin suerte en los Juegos Olímpicos. En Grenoble ’68, realizaba su Slalom bajo una densa niebla. El francés Jean-Claude Killy se proclamó ganador de la primera manga y sólo Schranz parecía capaz de arrebatarle dicha posición en la segunda manga. Pero durante el descenso de la segunda manga y cuando afrontaba la vigésima segunda puerta, Schranz, quién nunca tuvo problemas en la vista, vio una extraña figura vestida de negro que cruzaba la pista y que le obligó a frenar. Los árbitros atendieron a su reclamación y fue así como Schranz completó una segunda manga impecable en la que pudo batir al francés. Sin embargo, dos horas más tarde de la finalización de la prueba Schranz fue descalificado. El motivo, haberse saltado dos puertas antes de la aparición del intruso vestido de negro. Después de mucha deliberación por parte del jurado Olímpico se le dio la medalla de oro al francés. Este hecho acabó con acusaciones entre las Federaciones francesa, que acusaba a Schranz de haberse inventado dicha figura, y la Federación Austríaca que acusó a los galos de haber enviado a alguien a interrumpir el descenso del austríaco. Sin duda, un descenso misterioso.

denver

3) Por encima de nuestro cadáver

En la historia de los Juegos Olímpicos ya sean de verano como de invierno, solo se ha dado la circunstancia de que una ciudad elegida renunciara a serlo. En 1972 la ciudad de Denver refutó organizar los Juegos de 1976, como no, debido a un referéndum en el que por amplia mayoría sus habitantes mostraron su desacuerdo en que los Juegos se organizaran en Denver. Éstos, con buen criterio, estaban asustados por el desmesurado coste financiero así como del impacto medioambiental que tendrían para su ciudad y alrededores. De esta manera Innsbruck volvió a acoger unos Juegos de Invierno solo doce años después de haberlo hecho en 1964, aprovechando, según el COI, las instalaciones e inversiones allí realizadas años atrás como medida de reducir costes. De esta manera Denver demostró que le importaba más su territorio que la fuerte inversión económica que recibiría. Hay que recordar que esos años estaban marcados por una crisis económica mundial derivada del precio del petróleo.

Hockey

2) Doble o nada

Este hecho parece imposible pero es cierto. Existe un puñado de atletas que han conseguido medallas en ambos Juegos Olímpicos, tanto de verano como de invierno. Edward Eagan pasó a la historia por ser el único deportista que conseguía medalla, de oro, en las dos clases de olimpiadas. En Amberes ’20 se proclamaba campeón olímpico de boxeo en la categoría de peso semipesado. Doce años más tarde decidió presentarse a los Juegos Olímpicos de Lake Placid ’32 en la especialidad de bobsleigh a cuatro, consiguiendo así su segunda medalla, de oro, en unos Juegos. Más tarde Jacob Tullin apodado “Tulla”, conseguía la misma hazaña que Eagan, logrando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Chamonix ’24 en la categoría de salto de esquí. Doce años más tarde conseguía su segunda medalla, esta vez de plata, en los Juegos de Verano en Berlín ’36. Existe un caso mucho más cercano a nuestros días, y eso que los deportistas versátiles son pocos. Clara Hughes fue bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96 en la especialidad de contrarreloj de ciclismo. Seis años más tarde se presentó a los Juegos de Invierno de Salt Lake City ’02 consiguiendo la medalla de oro en 5.000 metros de patinaje sobre hielo.

The leopard

1) “El leopardo de la nieve”

En los juegos de invierno, el clima juega un papel muy importante ya que sin nieve o hielo es imposible practicarlos, a pesar de algunos experimentos que no han funcionado. Por lo tanto esto obliga a que los países donde tienen un invierno muy crudo sean los principales poseedores de los mejores deportistas. Sin embargo, este hecho no deja que de cada tanto aparezca algún personaje de algún país tropical que rompe todos los esquemas. Ese es el caso del ghanés Kwame Nkrumah Acheampong. A partir de ahora voy a referirme a él como “El leopardo de la nieve”.  Este ghanés participó en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver ’10 en las pruebas de esquí. El “leopardo”, nació en Glasgow, Escocia, pero poco tiempo después se trasladó a Accra, capital ghanesa dónde gozan de mejores temperaturas y dónde la posibilidad de que caiga nieve es prácticamente nula. En 2002 se mudó a Londres donde consiguió trabajo en un centro de esquí. Apoyado por su entrenador, el intrépido “leopardo de la nieve”, empezó a ver la posibilidad de tomar parte en competiciones oficiales. Su primera experiencia la calificó de “aterradora”. “Mi entrenador sólo me pidió que evitara pasar vergüenza, que no tratara de girar sino que fuera derecho hacía abajo. Y eso fue lo que hice”, declaraba “El leopardo de la nieve”. En su debut finalizó en la última posición. Entonces fue cuando empezó a prepararse para los Juegos. Cuando consiguió alcanzar la clasificación “El leopardo” declaraba al The Times “Me siento como el hombre en la Luna”. La casa de apuestas William Hill pagaba 500 libras a 1 si “El leopardo” subía al podio. En Ghana, su tierra, fue visto como una excentricidad y se convirtió en un personaje popular. Pero “El leopardo” ha luchado fuerte con la esperanza de obtener un representante ghanés en los Juegos Olímpicos de Sochi ’14, sin poder conseguirlo.

Juanito

+1) Uno de los nuestros

El diezmasuno del post dedicado a los Juegos Olímpicos de Invierno, no podía ser para nadie más que no fuera de este país, sí ¿verdad que os acordáis de  Juanito? De él se escribieron ríos de tinta y pasó de héroe a villano en muy poco tiempo. Johann Mühlegg era, y digo era, un esquiador de fondo alemán nacionalizado español. Ganó dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City ‘02. Desgraciadamente, y como suele ocurrir en este país, “Juanito”, que hasta pudo hablar con el rey Juan Carlos y Aznar (quienes lo llamaron para felicitarle de su hazaña, y darle las gracias por representar a España) pasó a villano en pocos días. Al pasar el control antidoping posterior a las carreras “Juanito” dio positivo por darbeopoetina una especie de EPO. Por supuesto, él siempre defendió su inocencia y hasta llegó a escribir un libro. Y es que “Juanito”, era un chico si más no peculiar. Acostumbraba a ir acompañado de una santera portuguesa, llamada Justina Agostino, que vivía con él. Fue expulsado del equipo alemán de esquí de fondo en 1995 por diversos problemas, como acusar a su entrenador de dañarlo espiritualmente así como por su excentricidad de llevar siempre encima agua bendita. Entonces España, muy astuta, lo nacionalizó. Fue así como España consiguió después de mucho tiempo medalla en uno Juegos de Invierno, aunque fueran por un periodo corto de tiempo. “Juanito”, que es un enamorado de Andalucía, vive retirado en su Baviera natal practicando esquí y bicicleta. Seguramente en la Federación Murciana de Esquí no lo echen de menos.

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