10+1 mejores anécdotas sobre los Oscar

oscar¿Sueñas con captar la atención de todos haciendo alarde de un vasto conocimiento sobre el gran momento del cine mundial, los Oscar? Pues vete a la biblioteca más cercana y localiza montones de libros sobre el tema. ¿Sueñas con poder atesorar ese conocimiento invirtiendo el menor tiempo y esfuerzo posibles? Pues empápate de la siguiente lista. Te vamos a poner al día de las mejores anécdotas sobre los Oscar: desde momentos míticos de las ceremonias, hasta los discursos de agradecimiento más tediosos y largos, pasando por los actores y actrices inconcebiblemente olvidados por la Academia de Hollywood. Datos y anécdotas de Oscar que podrás dejar caer en cualquier momento para pasmo de todo aquél que te escuche. ¿Que tampoco en las conversaciones con tus amigos comentáis tanto los Oscar? Te recordamos que la vida del aspirante a cinéfilo es en ocasiones solitaria e incomprendida. ¡Empecemos el repaso!

bjork

10) Björk y el huevo.

El interés que despierta el estilismo de las actrices que acuden a la gala de los Oscar es uno de los principales alicientes de la ceremonia. A lo largo de los años, muchas divas de la gran pantalla han sufrido las ácidas críticas de espectadores y medios de comunicación por su mala cabeza al elegir atuendo. Este hecho alcanzó un paradigmático momento cuando en el 2001, la cantante islandesa Björk tuvo la genial idea de acudir a la gala ataviada con un llamativo vestido de cisne. La nominada por su interpretación en Bailar en la oscuridad paseó su palmito por la alfombra roja y en el momento de posar para los fotógrafos incluso se agachó y puso, literalmente, un huevo.

9) “¡Robertooooooo!” o como un italiano nos hizo pasar a todos vergüenza ajena.

La emoción es una constante en el momento de recibir la estatuilla, hasta el punto de nublar el entendimiento de muchos de los galardonados. En la gala de 1998, el inusitadamente ágil Roberto Benigni protagonizó uno de los instantes que mayor vergüenza ajena han provocado en la historia de la ceremonia. El director de La vida es bella se llevó el Oscar al mejor actor y a la mejor película de habla no inglesa. Cuando Sofia Loren abrió el sobre y gritó su nombre, Roberto inició una especie de gincana particular saltando de asiento en asiento del pavellón, hasta llegar dando botes al escenario. Y no era para menos, Benigni había dejado en la cuneta a actores como Tom Hanks, Ian McKellen o Edward Norton…

8) “Y quiero dar las gracias a mi mamá, y a mi papá, y a mi vecino del bajo izquierda, y al primo Héctor, que siempre me cedía su turno para jugar al Scalectrix cuando éramos niños, y a…”.

Desengañémonos, la ceremonia de los Oscar suele ser un coñazo importante. Y esto es así, en parte, debido a los tediosos discursos de agradecimiento de los galardonados. La plusmarca mundial en alargarse hasta la extenuación al recibir el premio la ostenta la actriz Greer Garson, quien al recoger su Oscar por La señora Miniver, en 1942, se lo tomó con calma, y estuvo dándole a la húmeda durante siete minutazos. Fue a partir de este momento, que la Academia decidió, o lo intentó, establecer limitaciones en la duración de los discursos. Cosa que más de uno se ha pasado por el forro desde entonces. De hecho, en el 2001, cuando Julia Roberts ganó el Oscar por su papel en Erin Brockovich, muchos de los asistentes temieron por la supervivencia del récord de Garson. La Roberts iba lanzanda a romper marcas, pero, finalmente, se quedó en unos “miserables” 5 minutos de discurso, no sin antes aclarar que pasaba literalmente de los 45 segundos que habían fijado los organizadores de la gala como límite a las intervenciones. Es más, la Academía había prometido regalar un equipo de Home Cinema al que hiciera el discurso más corto. Lo primero que salió de la enorme y sonriente boca de Pretty Woman al colocarse detrás del atril fue que ella “ya tenía tele en casa”, así que no iba a molestarse en ser breve.

hattie

7) Hattie McDaniel y el racismo en el Hollywood de los años 30.

En los últimos tiempos ya no es noticia que entre la nómina de los actores y actrices ganadores de un Oscar haya una persona de raza negra. Pero, evidentemente, esto no siempre ha sido así. Y ya no es sólo que la Academia sea bastante cicatera en sus reconocimientos a los actores negros, es que hubo épocas en que ni siquieran podían asistir a la gala. Esto es lo que tuvo que afrontar Hattie McDaniel, la eterna criada de Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó, en la gala de 1939. Hattie se arriesgaba a no poder vivir in situ el gran momento de su carrera debido al racismo imperante de la época, y que prohibía la presencia de personas de raza negra en la ceremonia. Finalmente, la Academia accedió a dejarla entrar después de que Clark Gable, compañero de reparto y amigo íntimo de Hattie, les amenazara con darles un sonoro plantón y no acudir a la gala si no hacían una excepción con Hattie. De hecho, Gable había amenazado con la misma espantada meses antes, en el estreno oficial de la película en Alabama. En aquella ocasión, las autoridades del estado norteamericano no cedieron, y prohibieron a McDaniel asisitir a la premier de su propia película. Afortunadamente, la sociedad ha mejorado (al menos en estos aspectos) con el paso del tiempo.  

douglas

6) “¿Qué he hecho yo para (no) merecer este Oscar?”.

Para entender hasta qué punto los Oscar han sido injustos con las carreras de muchos mitos del cine mundial basta con saber que actores como Montgomery Clift, Ava Gardner, Deborah Kerr, Cary Grant, Lauren Bacall, Richard Burton, Groucho Marx, Barbara Stanwyck, Greta Garvo, Marilyn Monroe o Kirk Douglas jamás recibieron la famosa estatuilla. De hecho, Kirk Douglas, nominado en tres ocasiones, tuvo que conformarse con un premio honorífico en 1996 a toda su carrera. Poco tiempo antes, había confesado que la vez que peor le sentó perder el Oscar fue en la gala de 1956. Kirk era el gran favorito por su papel de Vincent Van Gogh en El loco del pelo rojo. A pesar de que todas las quinielas le daban como ganador, finalmente, el premio fue a parar a manos de Yul Brynner. Douglas también comentó que “todo el mundo quiere ganar. Y aquella vez sí pensé que tenía posibilidades, todos me decían que no tenía rival…“. Para más inri, el protagonista de Espartaco rechazó a lo largo de su carrera papeles por los que sus “sustitutos” sí que acabaron por ganar el Oscar: William Holden en Traidor en el Infierno, y Lee Marvin por La ingenua explosiva’.

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5) “¡Alto! ¡Deja ese Oscar donde yo pueda verlo!”.

El mundo de la música se ha entrometido más de una vez en el universo del celuloide. Cantantes de muy variados estilos (desde Eminem hasta Cher) han querido hacer sus pinitos como intérpretes, con resultados bastante desiguales. No obstante, habría que ser realmente torpe para no reconocer a Frank Sinatra, el rey de los crooners, paseando con su Oscar bajo el brazo, y detenerle acusándole de haber robado la estatuilla. Y fue precisamente esto lo que ocurrió durante la ceremonia de 1954 a un no muy avispado agente de policía que al ver al bueno de Sinatra caminando tan campante con el Oscar que acababa de ganar por su papel en De aquí a la eternidad, le retuvo creyendo que se trataba del robo más descarado que había presenciado. Los hay que parecen haber permanecido encerrados años en una cueva, bajo toneladas de cemento armado, y con algodón en los oídos, de otra forma no se explica no haber reconocido a uno de los mayores artistas del siglo XX.

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4) Y el Oscar es para… el que menos ha currado en esta película.

Dice el tópico que no hay papeles pequeños, sino actores pequeños. De estatura artística se entiende. Nadie quiere menospreciar a los Mickey Rooney o Danny DeVitto de este mundo. El caso es que los miembros de la Academia debieron tener esta cuestión muy en cuenta al conceder el Oscar a dos actrices que no se herniaron demasiado en sus repectivas interpretaciones. Hablamos de la inglesa Judi Dench, que consiguió el Óscar a la mejor actriz de reparto por aparecer en Shakespeare in Love únicamente en 8 de los 137 mituos del metraje del film. De todas maneras, la palma en esto de rentabilizar al máximo el tiempo en pantalla se la lleva Beatrice Straight, quien ganó también la estatuilla a la mejor actriz secundaria por Network, peli en la que únicamente aparece durante 6 minutos.

3) “¡Paso de vosotros y de vuestros hombrecillos dorados, tíos!”.

Para muchos ganar un Oscar es el momento culmen de sus carreras. En realidad, para casi todos. Pero si te llamas George C. Scott o Marlon Brando, puede que te parezca un chorrimemez eso de que miles de millones de personas te vean por televisión siendo reconocido como uno de los grandes de la interpretación de tu época. Scott y Brando tienen el curioso honor de haber sido los dos únicos galardonados en rechazar sus estatuillas. El primero se negó a aceptarlo en 1970 porque, en sus propias palabras, detestaba su personaje en Patton, peli por la que recibía el premio. En el caso de Brando, hasta en eso quiso ir un poco más allá. Marlon no sólo se negó a aceptar el Oscar que la Academia le concedió en 1972 por su interpretación de Don Corleone en El Padrino, además envío a una mujer india para que diera un discurso sobre el injusto trato que recibía la comunidad de indios nativos en Estados Unidos. Al poco tiempo, para mayor gloria del gran Brando, se descubrió que la chica en cuestión no era ni india, sino una actriz disfrada. Entendemos que la pobre chica para hacer semejante ridículo mundial tuvo que recibir “una oferta que no pudo rechazar”.

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2) Katherine Hepburn, reina de los ganadores y de los ausentes.

Si Scott y Brando han pasado a la historia por haber rechazado sus respectivos Oscar, Katherine Hepburn tiene el récord de “¿a qué hora dices que es la ceremonia? Pues creo que me va mal porque tengo que lavarme el pelo” en la historia. A lo largo de su dilatada carrera, la Hepburn consiguió 12 nominaciones, ganando en cuatro ocasiones, pero, a pesar de este aparente amor de los académicos por la actriz, la protagonista de La fiera de mi niña sólo se dejó caer por la gala en una ocasión. Fue en 1973, y para recoger su premio honorífico. Para acabar de redondear este pasotismo generalizado, Hepburn donó sus 4 estatuillas al Empire State Building de Nueva York. No los quiso tener en casa ni como pisa-papeles de lujo.

1) David Niven, el pene de un dueño de sex-shop y los Oscar de 1974.

Durante la ceremonia de 1974 todo parecía transcurrir con normalidad. Las estrellas reían los chistes de los conductores de la gala, los perdedores ponían cara de póker cuando escuchaban un nombre que no era el suyo seguido de “And the winner is…”, y más de un invitado miraba impaciente su reloj cuando los galardonados agradecían sus estatuillas a todos y cada uno de los miembros de su familia. En medio de ese sopor apareció un tipo completamente desnudo cruzando el escenario mientras David Niven realizaba su presentación. Niven comentó que las única risas que conseguiría ese tipo en su vida serían por enseñar sus parte nobles en público. Lo cierto es que lo que le ocurrió al exhibicionista espontáneo tras la gala no fue precisamente gracioso: murió asesinado en el sex-shop que regentaba.

10+1) Jack Palance cree encontrarse en un programa de testimonios presentado por Juan Y Medio.

En 1991, el mundo del séptimo arte aún estaba recuperándose de los estragos del cine de aventuras, las bandas sonoras que abusaban de los samples, y los peinados cardados que lucían las estrellas de los 80. Y es que el tiempo pasa, y muchos no saben adaptarse o simplemente envejecen sin remedio. Estamos seguros de que por las cabezas de veteranos actores como Jack Palance cruzó la idea de que “a mi nadie me va a jubilar antes de tiempo”. Por ese motivo, cuando el mítico actor de, en ese momento, 72 años escuchó su nombre como ganador del Oscar por su interpretación en Cowboys de ciudad, subió hipermotivado al escenario. El exceso de ánimo le llevó a querer demostrar que gozaba de un estado de forma envidiable echándose al suelo del Dorothy Chandler Pavilion y regalando a los asistentes unas cuantas y vigorosas flexiones con una sola mano para demostrar que estaba como un toro a pesar de su edad. ¡Bien por Jack!

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Un comentario en “10+1 mejores anécdotas sobre los Oscar

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