10+1 vestigios evolutivos en el ser humano

Charles_Darwin_01 Charles Darwin expuso a mediados del siglo XIX una teoría que revolucionó a la comunidad científica e  indignó a la Iglesia, puesto que negaba completamente la existencia de un Dios creador y explicaba la  existencia de las especies a través de una serie de evoluciones padecidas durante generaciones para  adaptarse al medio de la forma más conveniente, ligándola con su teoría de la selección natural, donde  exponía que solo aquellas especies realmente adaptadas serían capaces de sobrevivir.

Sea cual sea nuestra posición ante esta teoría, en el próximo 10+1 expondremos un listado de partes del  cuerpo humano que se consideran vestigios de la evolución, es decir, partes de nuestro cuerpo que  tuvieron utilidad en algún momento pero que ahora mismo son práctica o totalmente inútiles.

The InfoVisual.info site uses images to explain objects.10)  Músculo erector del pelo

Aunque hoy en día aún queden personas realmente peludas, el ser humano en general ha perdido el pelo en gran parte de su cuerpo y, donde le queda, no lo tiene de forma tan frondosa como nuestros antepasados homínidos.

Pero unido a los folículos pilosos encontramos un vestigio de nuestro pasado peludo. Un músculo encargado de erizar el pelo, lo que hoy en día conocemos como piel de gallina. Esto no tiene ninguna utilidad práctica, más allá de mostrar una sensación o un sentimiento, pero en el pasado tenía mucho sentido ya que al erizar el pelaje se conseguía capacidad de aislamiento para combatir las temperaturas o bien para intimidar a otros animales, al aumentar, aparentemente, el tamaño.

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9) Apéndice

Seguro que más de uno de vosotros ha padecido la apendicitis o bien algun familiar o amigo. El apéndice es una prolongación del ciego, es decir, del inicio del intestino grueso que puede inflamarse debido a una infección y provocar la enfermedad que generalmente se cura mediante una operación donde se extirpa dicha parte.

Una de las preguntas más recurrentes es para qué sirve, puesto que podemos vivir perfectamente sin esa parte. Aunque no hay un consenso total, prácticamente toda la comunidad médica sostiene que su función es muy insignificante y que como mucho ofrece una pequeñísima función defensiva.

En cualquier caso, se cree que en su momento la utilidad de esta extensión del ciego era para almacenar y procesar la celulosa proveniente de los alimentos de origen vegetal que el ser humano tomaba en grandes cantidades hace muchos miles de años.

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8) Músculo plantar

En la planta del pie tenemos un músculo al que hemos maldecido más de una vez por el dolor provocado tras sufrir una rampa. Se le conoce como músculo plantar y en la actualidad su función es tan escasa que se considera un vestigio evolutivo.

Su función original sería la de poder agarrar objetos con el pie, algo realmente útil para nuestros antepasados primates ya que lo utilizaban habitualmente para trepar. El ser humano, al no tener ya esa necesidad, ha ido perdiendo flexibilidad en dicho músculo hasta el extremo que nos resulta imposible agarrar cualquier objeto medianamente voluminoso con el pie.

Algunos estudios afirman que aproximadamente el 10% de la población ya no tiene el susodicho músculo.

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7) Músculo subclavio

Hay un pequeño músculo que une la primera costilla con la clávicula que muchos humanos ya han perdido, puesto que el beneficio motor para seres bípedos es prácticamente nulo.

Su función era la de ofrecer estabilidad y resistencia al tren superior de nuestro cuerpo al marchar a 4 patas, algo que hace millones de años que el ser humano ya no hace.

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6) Músculos extrínsecos del pabellón auricular

Hemos visto más de una vez en los documentales sobre animales que echan por televisión, como algunos de ellos mueven sus orejas en la dirección que quieren para captar mejor los sonidos que de esa dirección provengan, algo bastante útil para evitar ser cazado por otros depredadores, por ejemplo.

Sin embargo, el ser humano hace mucho que dejó de ser presa y su movilidad de las orejas es tan limitada e inútil que estos músculos se consideran hoy un remanente de la evolución.

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5) Coxis

Este hueso de nombre tan gracioso, y a cuya zona llamamos normalmente rabadilla, está situado al final de la columna vertebral. Se considera que es un vestigio del rabo que una vez tuvieron los antecesores del ser humano. Los homínidos perdieron la cola al empezar a ir erguidos, puesto que la función de equilibrio que hasta en ese momento cumplía se vió superada.

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4) Muelas del juicio

Estos dientes representan uno de los mayores quebraderos de cabeza dentales para la población y una fuente inagotable de ingresos para los dentistas. Estas muelas, consideradas como los terceros molares, suelen provocar problemas al aparecer ya que aparecen torcidas y empujando al resto de los dientes, por lo que se suelen extraer.

Poco a poco, el ser humano va perdiendo de forma congénita estas muelas, ya que hay personas que fallecen a avanzada edad sin haberlas desarrollado. Su función actualmente es inútil, ya que los alimentos no llegan a masticarse con estos dientes.

En el pasado eran útiles sobretodo para triturar vegtales y masticar carne cruda algo que no solemos hacer en nuestra alimentación

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3) Tercer párpado

Uno de los elementos vestigiales más curiosos es el del tercer párpado en el ser humano, ya que abre el interrogante sobre un posible ancestro común entre aves y mamíferos. Este párpado puede encontrarse en la esquina interior del ojo y, en las aves, se desplaza lateralmente para barrer el ojo y limpiarlo, así como para protegerlo durante el vuelo.

Sin embargo, en el ser humano solo queda un pequeño pliegue sin ninguna utilidad práctica.

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2) Músculo palmar

Lo mismo que antes hablábamos de la relativa importancia del músculo plantar, el palmar no lo es mucho más. Une la muñeca con el codo, proporcionando una inestimable fuerza extra si andásemos colgados por las ramas, como hacían nuestros antepasados. De hecho, este músculo es inexistente de forma congénita en el 10% de la población y los cirujanos lo utilizan para reconstruir otros músculos en caso de graves lesiones.

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1)  Órgano de Jacobson

En el lugar más recóndito de nuestro sistema olfativo encontramos el órgano vomeronasal o órgano de Jacobson, presente en todos los reptiles, especialmente en las serpientes. Entre otras cosas, los reptiles lo utilizan para captar feromonas, cumpliendo una función reproductiva. Sin embargo, en los seres humanos no se ha conseguido encontrarle ninguna utilidad e incluso se duda de que exista una conexión con el cerebro, encargado de procesar todos aquellos estímulos que reciben nuestro sentidos. Por lo tanto, se considera un órgano afuncional, vestigio de algún lejano paso evolutivo.

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+1) Tubérculo de Darwin

Como no podía ser de otra manera, acabamos el listado con un órgano vestigial (aquél que ha perdido su función original durante la evolución) que lleva el nombre del artífice de la teoría de la evolución. Este tubérculo es un engrosamiento en el cartílago que recubre el borde de la oreja y que se asemeja a la punta de la oreja de muchos mamíferos, especialmente de la familia de los monos. Su función original era tener una mejor audición.

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