Los 10+1 museos más raros del mundo

museos rarosTodos estaremos de acuerdo en que los museos son un elemento indispensable tanto para salvaguardar como para poner en valor el patrimonio cultural de cualquier sociedad. Y si alguien no lo piensa, muy probablemente lo ocultará a toda costa, ya que, a pesar de que la inmensa mayoría no pisa un museo más que cuando está de turismo, nadie se atreve a cuestionar las bondades de estos templos de la cultura y el saber.

No obstante, estas premisas dejan de cumplirse en el momento en que una mente privilegiada tiene la brillante idea de dedicarle un museo a cuestiones tan diversas y variopintas como los orinales, las mutaciones de fetos en frascos de formol o los saleros. ¿Por qué lo llaman museo cuando quieren decir barraca de feria?

grutoparkas

10) Grüto Parkas. Druskinkai, Lituania.

Tras la caída de la URSS y con la llegada de la independencia, Lituania se despertó de pronto con una terrible inquietud: “¿qué hacemos con el mogollón de estatuas y bustos dedicados a los más insignes líderes comunistas, ahora que nos mola más el capitalismo que a un tonto un lápiz?”. La respuesta la encontraron rápidamente en forma de museo, el Grüto Parkas, un jardín que reúne todas estas muestras de, llamémosle, “arte” soviético. No queda claro si los Lenin, Marx y Stalin estarían muy satisfechos con este apaño.

museodelcalcetin9) Museo del calcetín. Tokio, Japón.

Con 20.000 pares de calcetines, este museo japonés nos da la sensación de ser el más aburrido del planeta. ¿Qué tiene de interesante un calcetín? En cualquier caso, Kiyoshi Izumi, su fundador, no debió pensar lo mismo ya que desde 1920 centró buena parte de su existencia en acumular más y más muestras de esta prenda de vestir.

Entre las fabulosas maravillas que custodia este museo hallaréis el calcetín más largo del mundo, de 32 centímetros de punta a talón, propiedad en su día del luchador de sumo Kitamo Umi. Apasionante, ¿no es cierto?

museo ventriloquia8) Museo de la ventriloquía. Fort Mitchell (Kentucky), EE.UU.

Este museo fue creado por un tal William Shakespeare… (pausa dramática con redoble de tambor incluido)… Berger. En efecto, un tipo que se llamaba igual que el más grande genio de la literatura universal decidió en 1973 honrar la coincidencia de su famoso nombre inaugurando un lugar que albergase a más de 700 muñecos de ventrílocuo.

Por lo visto, Berger fue presidente desde finales de la década de los 40’ y hasta 1960 de la Hermandad Internacional de Ventrílocuos. Y no sólo eso, también fue editor de la revista The Oracle, que estaba íntegramente dedicada a ¡oh, sorpresa! publicitar todo evento y novedad relacionada con la ventriloquía.

El resultado es este museo que contiene centenares de muñecos, fotografías, pósters y libros sobre el noble arte de insertar una mano por el trasero de un juguete con forma humanoide y fingir que no es la persona de carne y hueso la que está hablando. ¡Toma, moreno!

museo-del-mal-arte7) Museo del Mal Arte. Boston (Massachussets), EE.UU

El objetivo confeso del museo es el de “llevar el peor arte a la gran audiencia”. Encontraréis retratos mediocres, paisajes montañosos que recuerdan a toneladas de helado, y, básicamente, un sinfín de ridículas piezas que jamás deberían haber visto la luz bajo la etiqueta de “artísticas”.

Cabe destacar que este museo admite donaciones sin hacer muchas preguntas. Así que si tenéis ganas de que la peor muestra de vuestro escaso talento creativo (si sois buenos ni os molestéis en probar suerte) sea admirado por cientos de miles de personas, no dudéis en enviar propuestas para que sean incluidas en la exhibición.

museo de los cabellos6) Museo del Cabello. Avanos, Turquía.

La historia de este museo empieza con un mechón de pelo dejado a modo de recuerdo por una amiga del propietario del lugar, un tal Chez Galip, al abandonar la ciudad. Después de aquello, cada vez que el bueno de Chez explicaba esta anécdota, las mujeres que lo escuchaban decidían dejarle a su vez otro mechón de su propia cabellera. Actualmente, el museo, ubicado en el interior de una cueva, reúne unos 16.000 mechones perfectamente clasificados e identificados, con el nombre y la dirección de sus propietarias, porque, de hecho, sólo admite cabello femenino… cuestión que no hemos decidido si es o muy machista, o muy feminista, la verdad. Muy raro, en todo caso.

museo dupuytren5) Museeé Dupuytren. París, Francia

Si en vuestra visita a París os asalta la necesidad imperiosa de contemplar un montón de malformaciones humanas, esqueletos, fetos conservados en formol y demás muestras de patologías extrañas y aberrantes, estáis de suerte, en el 15 de la rue de l’Ecole de Médicine hallaréis la respuesta a vuestros deseos más estremecedores.

El museo que da cabida a todas estas pesadillas de la biología data de 1835, y fue creado por un tal Mathieu Orfila, discípulo de un afamado cirujano del siglo XIX llamado Guillaume Dupuytren, del que el museo toma el nombre.

Apto únicamente para las mentalidades más macabras.

museodelsalerotenesse4) Museo de los Saleros y Pimenteros. Gatlinburg (Tennesse), EE.UU.

Rolf y Andrea conformaban un típico matrimonio estadounidense. Celebraban el 4 de julio, se reunían con la familia el día de acción de gracias, y les gustaba coleccionar saleros y pimenteros. Bueno, en realidad esto último quizás no sea tan habitual entre los norteamericanos, sobre todo si la afición por almacenar estos recipientes de cocina conduce a atesorar más de 20.000 piezas distintas.

Tanto salero y tanto pimentero junto tenía que acabar forzosamente en la pregunta “¿y si montamos un museo con todo esto?”. Dicho y hecho. Desde 2001, la ciudad de Gatlinburg, en el estado de Tenesse, dispone de otra gran exposición de este tipo. Y decimos “otra” porque tras abrir sus puertas se dieron cuenta de que ése no era el único museo de su especie. La localidad alicantina de Castell de Guadalest también tiene el honor de albergar un museo dedicado a exactamente lo mismo. Qué queréis… la vida está salpimentada de casualidades.

Bosque-erótico-de-Can-Ginebreda3) Bosque erótico de Can Gibreda. Porqueres (Girona), España

El escultor gerundense Zicu Cabanyes es el alma mater de este museo al aire libre, situado en un bosque perteciente al pequeño municipio de Porqueres, cerca de Girona. La cosa va, simple y llanamente, de esculturas de temática erótica: enormes penes, ardientes felaciones, pechos turgentes, vaginas variadas, y hasta un mural formado por culos… todo ello dispuesto a lo largo de apenas 6 hectáreas de bosque mediterráneo. Respirar aire puro y contemplar colosales genitales de piedra nunca fue tan fácil.

museodel orinal2) Museo del Orinal. Ciudad Rodrigo (Salamanca), España

1.320 es el número exacto de orinales con los que cuenta este museo gracias al esfuerzo y dedicación que durante los últimos 25 años ha llevado al salmantino José María del Arco a coleccionar, por motivos que se nos escapan, este peculiar objeto.

Las joyas de la corona de la colección, abierta al público desde 2006, son los orinales llamados Dompedros, unos muebles de madera con el recipiente de la orina escondido en su interior, para disimular su uso. El nombre de estas piezas viene dado porque fue el mismísimo Pedro I el Cruel, rey de Castilla, el primero en utilizarlas.

De todas maneras, el museo del Orinal español no es el único de este tipo en el mundo. También disponen de lugares similares ciudades como Nueva Delhi, en la India, o Suwon, en Corea del Sur. En este último caso, los coreanos pueden disfrutar además de un parque temático dedicado íntegramente al inodoro (y que tiene forma de ídem, por cierto) conocido como Mr. Toilet House.

museorelacionesrotas1) Museo de las Relaciones rotas. Zagreb, Croacia

Olinka Vištica y Dražen Grubiši fueron pareja hasta 2006. Su separación, a diferencia de muchas otras, fue absolutamente amistosa. De hecho, lo fue tanto que ambos decidieron que podrían volver a ponerse de acuerdo una vez más para reunir buena parte de su “patrimonio sentimental” compartido. Y de esta manera nacía el Museo de las Relaciones rotas de Zagreb.

Año tras año, el museo ha ido ampliando su colección a base de las donaciones de miles de parejas que ya han dejado de serlo: un corsé de grandes pechos destinado a las noches de pasión que no se repetirán; amargos sms de despedida; ositos de peluche regalados en momentos de ternura; y hasta la grabación de una ruptura por Skype… la muestra pretende ser algo así como un fetichista compendio universal de las historias de amor fracasadas.

Consideraciones prácticas al margen, crear un museo es, desde luego, una manera muy civilizada de poner fin a una historia amorosa.

faloteca10+1) Museo falológico. Húsavik, Islandia

Esta faloteca (¿existe de verdad esta palabra?) tiene alrededor de 250 piezas expuestas, con una variedad genital digna del arca de Noé: hay penes grandes, penes pequeños, trofeos de caza, embalsamados, penes disecados, penes de monstruos marinos, de elfos, hermosos falos de especies de animales en peligro de extinción, etc. Una visita cojonuda si se está de paso por Islandia.

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