Las 10+1 películas con los errores geográficos más inexplicables

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¿Sabrían ubicar los guionistas de Hollywood en un mapamundi la situación geográfica aproximada de, pongamos por caso, Madrid o Barcelona? Quizás sí. Es posible que alguno de ellos conserve un borroso recuerdo de su paso por España durante algún divertido y alocado viaje por Europa en sus años mozos. O quizás no sean conscientes ni por asomo de la existencia de cualquier ciudad más allá de los límites de su propio país. Sea como fuera, lo cierto es que para salir de dudas lo único que deberían hacer es consultar un globo terráqueo y listos. No obstante, este sencillo ejercicio de contrastar información puede llegar a resultar agotador para más de uno. De otra manera resulta incomprensible imaginar el porque de determinados errores garrafales, geográficamente hablando, en algunos films hollywoodienses.

10) Película: Casablanca

Error: No saber hacer un mapa de Marruecos en condiciones. 

Ni siquiera una película tan mítica como la protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman se salva de cometer errores tontos. En el mapa que vemos justo al principio, tras los créditos iniciales, aparece la ciudad de Casablanca situada casi a la misma latitud que Fez, mientras que Rabat es ubicada mucho más al norte. Lo cierto es que Rabat es la ciudad que debería estar a la altura de Fez. En el caso de Casablanca, ésta se encuentra bastante más al sur de lo que se señala en la película. De hecho, es muy posible que el motivo por el que Ilsa se resistiese tanto a abandonar Casablanca al final de la película, subiendo a aquel avión junto a su marido Lazlo, fuese a causa del miedo atroz a acabar donde Cristo perdió el gorro, teniendo en cuenta las habilidades geográficas desplegadas en el film.

9) Película: Euro Trip

Error: Pensar que Eslovaquia formaba parte de la ex-Yugoslavia.

En esta comedia alocada en la que un grupo de jóvenes americanos se lo pasa pipa en Europa hay tantos errores geográficos que se hace difícil escoger uno de ellos para destacarlo sobre el resto. De entrada, la mayor parte del film fue rodado en Praga, lo que da un sentido al porque en determinadas secuencias, cuando los protagonistas supuestamente se encuentran en Amsterdam o París, pueden observarse de fondo imágenes del famoso Puente Carlos de la capital checa. No obstante, el error más colosal llega cuando la acción se sitúa en la ciudad de Bratislava, en Eslovaquia. Allí vemos numerosos dispositivos militares, como si la zona hubiera estado inmersa en alguna guerra reciente. La realidad es que Eslovaquia hace mucho tiempo que no es escenario de un conflicto bélico, con lo que, con toda probabilidad, los guionistas del film debieron confundir Eslovaquia con alguna de las ex-repúblicas yugoslavas que estuvieron enfrentadas durante la guerra de los Balcanes. Nunca dejes que la realidad te estropee una buena idea.

8) Película: Armageddon 

Error: No recordar que en el planeta existe algo llamado “franja horaria”.

Ver a Bruce Willis salvando a la humanidad bien vale una entrada al cine. Eso debieron pensar los productores de Armageddon que, preocupados como estaban por conseguir el dinero para pagar los cuantiosos emolumentos de la estrella cinematográfica, no consideraron importante gastar ni un céntimo en contratar a un pobre geógrafo que les dijera que en el planeta no siempre se está a la misma hora al mismo tiempo. Esto queda muy claro en una de las escenas finales del film, cuando el meteorito que amenazaba a la Tierra acaba de ser destruido por la bomba que detona muy oportunamente el bueno de Willis. Justo en ese momento, se nos muestra la imagen de personas de diferentes países saliendo de sus refugios para mirar al cielo y comprobar como el peligro ya había desaparecido. Lo malo es que cuando lo hacen, y cada uno desde zonas tan alejadas como la India, Nueva York o Tokio, resulta que en todos estos distantes puntos del planeta luce un radiante sol de mediodía, algo absolutamente imposible, claro está, debido a las distintas franjas horarias de la Tierra.

7) Película: Jurassic Park

Error: Regalarle una playa inexistente a la ciudad de San José, en Costa Rica

Al principio de la película, uno de los empleados del parque recibe un cuantioso soborno por filtrar información tecnológica a unos hombres de negocios carentes de escrúpulos. Esta escena transcurre en San José, la capital de Costa Rica. Y podemos estar seguros de ello porque instantes antes ha aparecido un cartel con el nombre de la ciudad. El caso es que, a pesar de que San José es una localidad de interior y tiene una población de casi trescientos mil habitantes, en el film se nos retrata como una especie de resort turístico playero, con bares de techos de paja, palmeras por todas partes, y una idílica playa caribeña de fondo.

6) Película: Krakatoa, al Este de Java

Error: Confundir este con oeste.

En esta película de catástrofes naturales del año 1969, gran éxito de público en su momento, se da cita uno de los errores geográficos más estúpidos que un espectador inocente se ha visto obligado a soportar. La isla del Volcán Krakatoa que da nombre al film desapareció de la faz de la tierra en 1883 tras una explosión cataclísmica que la voló en pedazos. Este acontecimiento sirve como excusa para el guión de la película, pero al margen de este dato, alguien hubiera hecho bien de desplegar un mapa para comprobar la ubicación exacta de la isla respecto a Java. De haberlo hecho, se habría dado cuenta de que Krakatoa se encontraba justo al otro lado de lo que indica el título de la película. La Isla volcánica estaba al oeste, y no al este.

5) Película: En el punto de mira

Error: Llenar Salamanca de mexicanos (con todo el cariño del mundo para ellos, dicho sea de paso).

El punto de partida de este film es el atentado que sufre el presidente de los Estados Unidos mientras pronuncia una importante conferencia en la ciudad castellanoleonesa de Salamanca. Hasta aquí, salvo por lo extraño que resulta que el hombre más poderoso del planeta elija Salamanca para dar una conferencia sobre la guerra mundial contra el terrorismo, todo podría llegar a considerarse normal. Sin embargo, si nos fijamos en la composición étnica de los supuestos salmantinos veremos como la mayor parte de ellos tienen más pinta de mexicanos que de castellanos. La explicación es, sencillamente, que la película se rodó principalmente en Ciudad de México. Por otra parte, exceptuando el escenario de la plaza mayor, que fue reconstruido como un decorado, el resto de imágenes de Salamanca que aparecen en el film se asemejan más a un pueblo mexicano que a una ciudad española.

4) Película: Gladiator

Error: Llegar a la conclusión de que Alemania y Mérida están a tiro de piedra.

El personaje interpretado por Russel Crowe cae herido a las primeras de cambio en el transcurso de una cruenta batalla en Germania, la actual Alemania. Bastante hecho polvo, el gran Russel aún tiene fuerzas de montarse en su caballo y acordarse de que hace algún tiempo que había dejado a la buena de Dios a su familia en su ciudad natal, y decide, a pesar de estar muy malherido, largarse raudo y veloz a propiciar un bonito reencuentro con sus seres más queridos. El hogar de la familia Gladiator no es otro que Emérita Augusta, la actual Mérida. Los más de 2.500 kilómetros distancia que le separan de su meta no evitan que el guerrero recorra media Europa en tiempo récord.

3) Película: Misión Imposible 2

Error: Confundir Sevilla con Valencia, y las Fallas con la Semana Santa.

En un momento determinado de la película, el inefable cienciólogo Tom Cruise se encuentra en Sevilla mientras la ciudad está celebrando una extraña fiesta. En ella se pasean representaciones de santos católicos a la par que se van quemando otras figuras en plena calle. Efectivamente. Los guionistas de la segunda entrega de Misión imposible decidieron, vete tú a saber por qué motivo, hibridar dos de las celebraciones más conocidas de España, las fallas y la semana santa. No obstante, las primeras son propias de Valencia, y las segundas de Sevilla, dos ciudades situadas a unos 650 kilómetros de distancia. No sabemos si el objetivo perseguido por los guionistas era el de dotar de más chica a ambas celebraciones uniéndolas como si del chocolate y los churros se tratase o si, simplemente, a nadie le importó lo más mínimo mantener un cierto rigor geográfico y cultural a la hora de desarrollar el argumento de la película. ¿Alguien se imagina hacer una película ambientada en Texas y montar una fiesta con cowboys montados sobre enormes calabazas de Halloween? Pues eso.

2) Película: Noche y día

Error: Tom Cruise se vuelve a hacer un lío con las fiestas españolas.

¿Qué tendrán las pelis de Tom Cruise que siempre acaban por incluir despropósitos geográficos de lo más absurdo? En el caso de esta película, protagonizada por el ex de Penélope Cruz y la siempre risueña Cameron Díaz, el guión les hace detenerse por unas horas, como ya le había ocurrido al bueno de Tom en Misión Imposible II, en Sevilla… y de nuevo se topan con una ciudad en fiestas. En esta ocasión les toca el turno a los San Fermines, que abandonan su tradicional emplazamiento en Pamplona para colocar a un montón de toros recorriendo las atestadas calles del barrio de Triana.

1) Película: Troya

Error: Colocar a unas pobres llamas muy lejos de su casa

En una escena de esta abigarrada y musculada adaptación de la narración del poeta griego Homero, podemos observar como caminando entre las buenas gentes de Troya aparecen un par de simpáticas llamas. Este animal procede de la cordillera andina, en sudamérica, y no es ni de lejos típica de Turquía, lugar donde, se cree, estuvo ubicada en la antigüedad, allá por el siglo XIII antes de Cristo, la mítica ciudad de Troya. La película no sólo coloca a los animalitos fuera completamente de su hábitat natural, además lo hace casi 20 siglos antes de que el continente americano fuera descubierto.

10+1) Película: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Error: Imposible de concretar, lo difícil es encontrar algún acierto.

En una merecidísima posición de honor situamos a la, hasta el momento, última entrega de las aventuras del intrépido arqueólogo Indiana Jones. Son tantos los gazapos geográficos en esta película que sintetizarlos resulta una durísima tarea. En un momento del film un avión lleva a los protagonistas hasta la ciudad de Nazca, en Perú. Sin embargo, el lugar que señala el mapa como punto de llegada es en realidad Cuzco, otra localidad peruana situada a unos 600 kilómetros de distancia. En otro momento, mientras los personajes se pasean por Perú se escuchan de fondo unas bonitas rancheras mexicanas. Algo más tarde, el propio Indiana Jones aclara que aprendió quechua, una lengua propia de la zona central del continente sudamericano, mientras estaba en compañía de los hombres de Pancho Villa, un revolucionario mexicano. Difícilmente aquellos tipos podrían conocer un idioma que se desarrolló cientos de años atrás a miles de kilómetros de México. La confusión, como no, alcanza también a la cultura maya, que la película sitúa de nuevo en Perú cuando es propia de la península del Yucatán.

Como colofón final, mencionar como durante la película se cuenta que unos saqueadores rusos habrían dejado en los huesos algunos de los más importantes yacimientos precolombinos de la zona. La ironía de esto radica en que en realidad fueron los estadounidenses quienes se llevaron consigo muchos tesoros de los Incas a lo largo de los años, no en vano actualmente existe un contencioso abierto entre el gobierno peruano y distintas universidades norteamericanas por recuperar parte de estos restos arqueológicos.

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